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¿Nuestros pensamientos nos apoyan para dejar de fumar? Por supuesto que SI!

Los pensamientos que tenemos durante el día influyen directamente en nuestras acciones. En este artículo te voy a explicar cómo puedes cambiar algunos de tus pensamientos que no están apoyándote para dejar de fumar. Existen dos tipos de pensamientos los adversos y los sanos. Cada uno de estos pensamientos llega a tener influencia en nosotros, sabemos que tenemos miles de pensamientos al día por lo que su impacto puede llegar a ser muy grande.

Estos pensamientos no solo afectan en nuestras acciones si no también en nuestro estado de ánimo, es por eso que los pensamientos pueden apoyarnos o no para dejar de fumar.

Definamos los pensamientos adversos; son los pensamientos que se entrometen en nuestro camino para conseguir dejar de fumar, estos pueden llegar mientras estamos dejando de fumar o cuando hemos dejado de fumar para hacernos recaer. Los pensamientos sanos, son pensamientos que nos apoyan a seguir adelante en nuestro objetivo de dejar de fumar, estos pensamientos refuerzan nuestra intención y nos aclaran y facilitan el camino.

Los pensamientos adversos son esa vocecita que escuchamos en la cabeza que nos dice que está bien y que no está bien, esa vocecita siempre tomará el camino fácil, siempre te dará justificaciones del porque no puedes, ni quieres ni debes hacerlo. Hay que aprender a escucharla (ya que nunca la eliminaremos) pero también aprender a decidir por nosotros mismos.

Hay que comprender que una manera para poder cambiar nuestras acciones y nuestros hábitos es pensando diferente, ya que los pensamientos determinan nuestras acciones. Hay dicho que dice “si siempre haces lo que siempre has hecho siempre obtendrás lo que siempre has obtenido” por eso es imperativo que cambiemos nuestras pensamientos para cambiar nuestras acciones.

Ahora te voy a explicar lo que vamos hacer para combatir estos pensamientos adversos. Lo que vamos hacer es:

1.       Hacer una lista de los pensamientos adversos

2.       Cuestionar los pensamientos adversos

3.       Enlistar los pensamientos sanos que salieron de los cuestionamientos

Ejemplo:

Pensamiento adverso: “Si dejo de fumar aumentaré de peso”

Cuestionamiento: ¿Realmente el cigarro me mantiene en este peso? ¿Vale la pena mantenerme en este peso y estar dañando mi cuerpo internamente? Yo creo que puedo conseguir los dos, dejar de fumar y controlar mi peso. ¿De quien depende hacerlo? Yo puedo hacerlo.

Pensamiento sano: “El peso es algo que puedo controlar mediante mi alimentación y/o ejercicio, si puedo dejar de fumar, seguramente podré controlar mi peso”

Te invito a que terminando de leer el artículo escribas en una lista los pensamientos adversos (las justificaciones del porque no dejas de fumar), y luego las cuestiones y los transformes en una lista de pensamientos sanos. Luego mantendremos esta lista en nuestra billetera para que podemos recurrir a ella cada vez que queramos fumar un cigarro o mientras estemos fumando para recordarnos que podemos dejar de fumar.

Saludos.

Luis

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